Tuesday, October 18, 2005


LA FLOR EN LA MANO

P.B.R.

Era el tiempo de podar las rosas. El jardinero lo estaba haciendo cuando lo vio y dijo:
-Linda flor trae en la mano, don Elizondo.
-Sí, es cierto, amigo –respondió- El resto de las flores se quedó acompañándola. Es triste quedarse solo después de estar cincuenta años juntos.
-Así es la vida, don Elizondo, pero tenemos que seguir viviendo.
El viejo lo miró y asintió con la cabeza. Entró a la casa y se sentó.
En el mismísimo instante en que el jardinero terminó de podar la última rosa, se sintió el estruendo que lo llevó a juntarse con ella.